Viernes, 25 Septiembre 2026

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Ana García Simal, presidenta de la Asociación Juan Antonio Herrero

Artículo de Estrella Martín Francisco para la sección "Personas que cuentan".

Si de algo puede presumir Ana, es de ser una persona suavemente decidida y no acobardarse ante nada. Por eso publicó ella misma un libro de Técnicas de Estudio y lo ofreció a un programa de radio o lideró el movimiento encaminado a rescatar y digitalizar más de 5000 cintas grabadas por Juan Antonio Herrero sobre distintos acontecimientos de la vida de Sepúlveda.

Nace en plenas fiestas de Tudela porque, aunque la familia vivía en Tarazona, a su madre no le dio tiempo a llegar a Zaragoza. Persona llena de inquietudes, estudia Magisterio e Historia del Arte, también Dirección y Gestión de Agencias de Viajes. “Tenía clarísimo que quería trabajar en colegio”. Lo consiguió con paciencia y tesón, compaginando suplencias en colegio con estudios y trabajo en la agencia de viajes. Finalmente, se estableció donde quería y publicó ella misma un librito sobre técnicas de estudio. “Es cuando escribí a Radio Nacional diciendo que si les interesaba el libro que había escrito y me llamó Pepa Fernández para su programa. Pasé una mañana estupenda con ella, Aberasturi, Iñigo y todos ellos”. Era el año 2016 y dos años después publicó “Técnicas de Estudio” con la editorial San Pablo.

¿Qué es para ti lo más importante a la hora de estudiar?

Los chavales no saben estudiar. Para mí lo más importante es que lo entiendan, lo asimilen, que lo hagan suyo y que lo “suelten” con sus palabras.

Yo ahora doy clases individuales en mi casa en cuatro sesiones y a grupos de diez en colegios. Les doy pautas antes de que empiece el curso y les veo al mes.

Habrá muchísimo publicado y mucho cambio en la enseñanza con la IA y las tecnologías…

Muchísimo y gente muy buena, hay mucha ayuda de profesores online y youtubers. Se va actualizando mucho, aunque hay cosas que se mantienen desde los griegos. Sí, ha habido mucho cambio, pero ahora se están prohibiendo las tablets en los colegios y estamos aconsejando que no se utilicen mucho en casa. Es verdad que hay tantas herramientas… Imagínate cuando yo estudié Historia del Arte, que andaba cogiendo libros y ahora hay páginas web, ejercicios online…Pero estoy contenta porque trabajo en un cole muy pionero, con aprendizaje cooperativo y trabajos por proyectos.

¿No crees que en educación el enfoque cooperativo ha existido siempre y se cambia la terminología?

Creo que se ha dado una vuelta a lo que existía, se ha perfeccionado y se hace todo mejor, más sistematizado.

El tema de la educación es apasionante y da gusto escuchar a Ana, siempre sonriente, y su enfoque de las técnicas de estudio, en esta casa cerca de la plaza, que respira tranquilidad.“Llevo viniendo a Sepúlveda desde que nací. Aquí está mi casa, mis amigos…Es bajarnos del coche y sentir paz. En cualquier entrevista digo que soy de Sepúlveda porque me siento de aquí. Mi hija aquí es feliz y siempre se ha apuntado a todo, ha sido monitora del Campus que hay en julio. Joaquín está en la asociación Arco de la Villa y colaboramos en todo lo que podemos. Es sentir que estás en tu pueblo y, cuando se te ocurre algo, vas a por ello y si no sale, no sale. Hace años cogí a la pandilla de mi hija, hablé con Jaime y les llevamos a la residencia para hacer una tarde a la semana un encuentro de mayores y adolescentes. Estuvimos un verano entero y fue muy bonito y los chavales aguantaron bien”.

Juan Antonio Herrero se dedicó casi durante 50 años a contar la Historia de Sepúlveda en vídeos. ¿Cómo surge la Asociación que presides y lleva su nombre?

Yo con Juan Antonio, desde que grababa los encierrillos y le metíamos al local a tomar una caña, me he llevado muy bien y siempre les he tenido mucho cariño a él y a Luisi, su mujer. Se volcaba en todo y me ha parecido alucinante que lo hiciera gratis. Estábamos un día con él y Luisi decía que ya no podía más con tanta cinta por todas partes. Le dije que no se preocupara, que me dejara que yo me encargaba. Empezamos Javier Guardia y yo. Había cintas mojadas, pero las salvamos todas. Al año siguiente, pensé que teníamos que formalizar eso, éramos siete y empezamos a sacar ideas dando palos de ciego. El año pasado hicimos un buen fichaje que es Juan Carlos Corral que ha trabajado mucho con Juan Antonio y empezamos a hablar con Arco de la Villa que nos sugirieron hacer una asociación y pedir ayuda al pueblo. ¡La de reuniones que hemos tenido en esta mesa! Cuando lo dimos a conocer en el teatro, apareció Miguel Ángel Doncel que es informático y ya ha digitalizado lo más moderno. La gente te va diciendo y ofreciendo cosas. Hace falta dinero, pero lo veo muy encarrilado, aunque no ha hecho más que empezar. Hay 12000 vídeos que hemos salvado y falta etiquetarlos, porque estamos digitalizando sin ver.

Entonces hasta ahora ¿qué habéis hecho? ¿salvar lo que había?

Sí, ordenarlo, contarlo... Metimos en cajas lo que era del mismo formato y hemos digitalizado como un tercio, y la web que ha hecho Miguel Ángel. Lo subiremos a la Biblioteca cuando esté supervisado. Hasta ahora está en casa de Juan Antonio y son casi cincuenta años de grabaciones. Creemos que no hay un archivo audiovisual tan grande. La idea es que la gente pueda subir sus vídeos a esta plataforma, que sea algo vivo y se vaya actualizando. El mantenimiento de la página es caro, no sabemos si se podría hacer cargo un organismo oficial.

¿Creéis que será posible recuperar los vídeos más antiguos?

Sí, salvarlos sí, pero la calidad no será buena, aunque el tener la IA nos ha cambió totalmente, hace un año era impensable poder catalogarlo todo por años o temas.

¿Cómo se puede colaborar con vosotros?

Necesitamos asesoramiento, técnicos, voluntarios, cualquier idea…y económicamente haciéndose socios.

Como no le faltan ideas, piensa que sería bonito poner estos vídeos, ya recuperados, en el teatro en algún momento del año y con la temática del momento. “Creo que a la gente le hace ilusión ver los vídeos antiguos con distinta temática: Navidad y Reyes, Semana Santa etc.”.

Son cincuenta años de la vida de un pueblo en rostros y paisajes que cuentan sin palabras. “Juan quería que este archivo fuera del pueblo y así ha sido. Se ha hecho lo que él quería. Queda un trabajo duro por delante, aunque es un disfrute y lo hago encantadísima”. Nos dice Ana con una sonrisa de satisfacción. Ella con esa decisión que la caracteriza, ha tirado del hilo de todo el material, moviendo y llevando cajas y buscando apoyos técnicos. Es una de esas personas necesarias para que, con esa firme seguridad, tomen iniciativas. Sin embargo, es esencial la implicación de todos para rescatar a tantas personas que nos cuentan desde sus movimientos y sus acciones sin necesidad de explicar nada.

Estrella Martín Francisco